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lunes, 28 de febrero de 2011

LA PRIMERA CEREMONIA DE ENTREGA DE LOS PREMIOS OSCAR

Fachada del hotel Hollywood Roosevelt
Ha llovido mucho desde la primera ceremonia de entrega de los premios Oscar, tan distante y distinta de la actual que las estatuillas que recibían los ganadores ni siquiera tenían nombre. Tuvo lugar en 1929, en el salón Blossom del lujoso hotel Hollywood Roosevelt, lugar escogido por primera y última vez para la celebración del banquete. Dos años antes, las fuerzas vivas de la industria californiana habían constituido la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood, contando entre sus objetivos iniciales con la creación de unos galardones para reconocer a los mejores de la profesión, si bien la paternidad de la idea se atribuye ditectamente a Louis B. Mayer.

Aquella noche unas 250 personas diseminadas por alguna de las treinta y seis mesas del salón, previo pago de los cinco dólares que costaba la invitación al evento, disfrutaron de una cena a base de ensalada Los Ángeles, langosta, pichón y fruit supreme (yo tampoco sé lo que es, pero suena a rico), entre otras delicias. Sin embargo, la ceremonia de premios propiamente dicha, que abarcaba lo mejor de 1927 y 1928, no ocupó más de cinco o diez minutos y contó con Douglas Fairbanks, el entonces presidente de la Academia, como maestro de ceremonias.  

En contra de lo que sucede hoy, donde proliferan las quinielas sobre los ganadores, la fiesta tuvo lugar en mayo, aunque en febrero ya se conocía quienes eran los galardonados. Eran los comienzos, la cobertura informativa se limitaba a unas lineas en la prensa del día siguiente y la gala era una especie de reunión de familia, amplia, pero al fin y al cabo familia.

viernes, 25 de febrero de 2011

FLOR DE CACTUS

No hace mucho tiempo que me llevé una grata sorpresa al descubrir la película Flor de cactus. Rodada en 1969 como adaptación al cine de la obra teatral del mismo nombre, supuso el debut cinematográfico de una joven Goldie Hawn, muy alejada de la actriz recauchutada e inexpresiva en que ha devenido en nuestros días. Completando el reparto, Walter Matthau (inolvidable partenaire de Jack Lemmon) e Ingrid Bergman, experimentada y algo madura, de regreso a los platós de Hollywood por primera vez tras su exilio de 1949, causado por un sonado adulterio con Roberto Rossellini como tercero en discordia.

                          
                        

Su director, el nonagenario Gene Saks, con sólo cinco títulos en su haber, aborda aquí su tercer trabajo en cine, avalado por sus películas anteriores: Descalzos en el parque y La extraña pareja. La historia, narrada en tono de comedia, gira en torno a un dentista, soltero vocacional (W. Matthau), que utiliza a su enfermera sueca (Ingrid Bergman) para hacerla pasar por su mujer frente a su joven novia (Goldie Hawn) y evitar con ello la temida boda.  

La banda sonora corre a cargo del legendario músico y productor Quincy Jones, nominado a los Globos de Oro por la mejor canción original, junto a Ingrid Bergman como mejor actriz y Goldie Hawn por la mejor actriz de reparto, alzándose finalmente ésta con el galardón y con el Oscar en idéntica categoría. Con ese palmarés, me resulta aún más extraño que Flor de cactus haya caido en el olvido, pues esta agradable comedia merece realmente ser descubierta o revisada. 

Precisamente hoy, 25 de Febrero de 2011, se estrena en España Sígueme el rollo, innoble remake de Flor de cactus perpetrado por Adam Sandler y Jennifer Aniston, aunque me da a mí en la nariz que voy a estar muy, pero que muy ocupado para acercarme al cine.

sábado, 19 de febrero de 2011

CON "H" DE HOLLYWOOD: EL TRISTE FINAL DE PEG ENTWISTLE

Como tantos otros, Peg Entwistle llegó a Hollywood con la maleta cargada de esperanzas. A principios de los años treinta del pasado siglo, sólo era otra joven aspirante a actriz decidida a materializar su sueño, pero estaba en el momento y lugar indicados.

Atrás quedaban sus inicios en Broadway, donde había conseguido algunos papeles que le dieron alas para probar suerte en la entonces prometedora industria cinematográfica californiana. Aún más atrás dejaba la infancia en su Gran Bretaña natal, la prematura muerte de su madre y la aventura de la emigración a Estados Unidos con su padre, quien pronto perdería la vida bajo las ruedas de un automóvil. 

Peg-Entwistle
Peg Entwistle en 1931 

Así las cosas, había conseguido un papel con el que debutar en cine en la película Thirteen women, protagonizada por Irene Dunne y Myrna Loy, por lo que parecía que su destino comenzaba a cambiar de rumbo. Nada más lejos de la realidad, ya que sus escenas en aquella cinta fueron practicamente eliminadas durante el proceso de montaje y pasaría sin pena ni gloria por las taquillas. Además, tras varios meses en la meca del cine realizando centenares de pruebas, nunca recibió una oferta de trabajo y ni siquiera tenía dinero para el billete de vuelta a Nueva York. Asqueada de todo, una noche otoñal de 1932 decidió interpretar el papel más famoso de su carrera, por el que siempre sería recordada. Para ello subió a lo alto del monte Cahuenga, donde se halla el mítico cartel que identifica universalmente a Hollywood desde su colocación en 1923, por aquel entonces alumbrado con cuatro mil bombillas. Una vez allí, ascendió por la parte trasera del letrero a la cima de la letra "H" y se arrojó al vacío, muriendo en el acto.



Hollywood
Cartel de Hollywood en el monte Cahuenga

Con su prematura muerte a los veinticuatro años de edad, ya nunca pudo abrir la carta que llegó a su casa al día siguiente, en la que se le ofrecía un papel, esta vez como protagonista, aunque eso no fue obstáculo para alcanzar tras su desaparición la fama que tanto ansiaba. Y es que la tierra prometida del Séptimo Arte, que en vida le había restregado por la cara su fracaso, sólo después de que ella se "inmolara" fue capaz de hacer un sitio a Peg  Entwistle en el firmamento de la fama.   


martes, 15 de febrero de 2011

FRASES DE CINE: ORSON WELLES

Orson_Welles
Orson Welles en Ciudadano Kane.



"Muchas personas están demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no se preocupan por hacerlo con la cabeza vacía."

Orson Welles.  

domingo, 13 de febrero de 2011

LARGA VIDA A OLIVIA DE HAVILLAND

Olivia-de-Havilland
Olivia de Havilland
Anticipo a quien esté leyendo, mi consciente falta de imparcialidad ante Olivia de Havilland. No me considero un mitómano irracional al uso, pero me niego a ser objetivo con quien, a sus 94 años, sigue siendo una de las pocas grandes, con mayúsculas, del Hollywood dorado.

Esta japonesa accidental nacida en Tokio, donde su padre estaba trabajando durante un tiempo, fue descubierta en una representación teatral de aficionados por el productor y director Max Reinhardt. Pareja de Errol Flynn en varios títulos de aventuras de éxito, también se le recuerda en muchos papeles de mujer bondadosa, ingenua y sacrificada por la felidicidad ajena. No obstante, eso no ha impedido que, gracias a su empeño y buen hacer, fuera capaz de convencernos en otros registros, lo que sucede en alguna de sus mejores peliculas como Nido de víboras, A través del espejo ó Canción de cuna para un cadaver.

Sin ser fea, nunca alcanzó la fama por su cara bonita, pues no encajaba en el estereotipo de bellezón hollywoodiense, debiendo su prestigio al buen hacer frente a las cámaras. En el ámbito personal, hace décadas que Olivia de Havilland y su única hermana, la también actriz Joan Fontaine, no se dirigen la palabra. La disputa se hizo patente por vez primera en la gala de entrega de los premios Oscar de 1941 cuando, estando ambas nominadas, Joan se llevó el premio y rechazó en público la felicitación de Olivia. Sólo ellas conocen los motivos, pero dicen las malas lenguas que ambas son tan longevas porque esperan darse el gusto de recibir la noticia de la muerte de la otra.

                    

De su filmografía, me quedo con Camino de Santa Fé, La Heredera, El capitán Blood, Nido de viboras, La vida íntima de Julia Norris, Robin de los bosques, Mi prima Raquel, Canción de cuna para un cadaver, Si no amaneciera y Lo que el viento se llevó, aunque la guerra que sostuvo en los tribunales con la Warner Brothers, cuando se encontraba en la cima de su carrera, seguramente nos privó de alguna que otra interpretación magistral. Y es que la dulce Olivia, jugándose el tipo en una época en que los estudios llevaban la batuta en las vidas de sus estrellas y tenían poder suficiente para condenarlas al ostracismo, fue pionera en la lucha por los derechos de su gremio. Así, harta de las imposiciones del jefe del estudio, que le obligaba a interpretar papeles que no estaban a su altura o que le encasillaban como mujer ingenua, su negativa a rodar dos películas le acarreó una sanción de seis meses sin trabajar. Al concluir su contrato de siete años, la Warner quiso retenerla aduciendo que había que añadir los seis meses que permaneció sancionada, por lo que no podía marcharse a otro estudio. Finalmente, tras pasar tres años en el dique seco, ganó la batalla judicial y se impuso que, en lo sucesivo, ningún contrato pudiera prorrogarse por cualquier motivo más allá de siete años, con independencia de los periodos de suspensión. En una entrevista concedida recientemente a un periódico británico, la actriz se mostró especialmente orgullosa de aquello, sobre todo por haber beneficiado a sus compañeros ausentes durante el servicio militar.        

Además, es una de las pocas actrices que tiene en su haber dos premios Oscar, a los que suma otras tres nominaciones y dos Globos de Oro, pero hoy día vive alejada de los focos en su retiro parisino, donde ya sólo interpreta el papel de abuela adorable. ¡Larga vida a Olivia de Havilland!

sábado, 5 de febrero de 2011

PICNIC

Joshua Logan, director de Bus Stop y poco más , contó en 1955 con William Holden y una cuasidebutante Kim Novak para protagonizar su película Picnic. Completando el reparto, secundarios de la talla de Arthur O´Connell  y Rosalind Russell, estrella de los cuarenta que había dado el gran salto a la fama en Luna Nueva, junto a Cary Grant.

Se hace evidente que Holden, recordado intérprete de El crepúsculo de los dioses, Sabrina, Nacida ayer ó El puente sobre el río Kwai, se encontraba en un buen momento profesional, pues nos regala un eficiente trabajo.

En otro orden de cosas, se nota que el paso de los años ha hecho mella sobre esta película, porque ha envejecido con achaques, aunque la escena del baile en el picnic colaborara enormemente a impulsar a su protagonista femenina a la categoría de sex-simbol, quedando para siempre grabada en la retina de muchos esta belleza gélida de mirada indescifrable, muy probablemente en detrimento de su faceta interpretativa.

                        

  
Picnic resultó laureada con los Oscar a la mejor dirección artística y al mejor montaje, siendo nominada a otras cuatro categorías: película, director, actor de reparto (Arthur O´Connell) y música. Además, Kim Novak recibió el Globo de Oro por el primer gran papel de su, entonces, incipiente carrera. Pese a todo, echo en falta un reconocimiento a la espléndida fotografía en Technicolor, obra de James Wong Howe, aunque la decisión de la Academia de Hollywood tuvo su lógica, ya que lo reconoció ese mismo año con su galardón en la categoría de blanco y negro por La rosa tatuada.

Como dato curioso, esta cinta fue utilizada para inaugurar el uso de la publicidad subliminal. En su estreno en el cine Fort Lee de Nueva Jersey, cada cinco segundos de proyección se insertó un texto imperceptible a la vista en que se incitaba al consumo de palomitas y Coca-Cola. El experimento se saldó con un incremento del 18% en las ventas del refresco y del 57% en el caso de las palomitas, aunque hay quien niega que realmente se llevara a cabo.

martes, 1 de febrero de 2011

GRAN TORINO

Para cumplir la promesa que me hice en la primera entrada de este blog, va siendo hora de comentar una de mis películas actuales favoritas.

Un casi octogenario Clint Eastwood protagoniza y dirige esta cinta sobre las relaciones humanas, tan cruda como entrañable. Su competente faceta como actor viene avalada por una labor de varias décadas, pero sólo en los últimos años se ha revelado, además, como un magnífico director de cine por una serie de trabajos muy personales que se permite dirigir y/o interpretar, gracias a la libertad que le otorga ser también el productor de los mismos.

                                                     Gran_Torino
                                                        Eastwood durante el rodaje de Gran Torino.

Gran Torino narra la historia de un anciano viudo al que nada une con su descendencia y ya no se siente parte del mundo que le rodea. Al contrario que otras personas en sus circunstancias, tampoco siente amparo en la Iglesia a la que, formalmente, pertenence. A partir de ahí, afronta de modo inesperado la relación con sus nuevos vecinos orientales, miembros de la comunidad Hmong, lo que dará un giro a su existencia y le descubrirá que hay otra forma de ver las cosas.

A pesar de que este veterano de la Guerra de Corea siente inicialmente un rechazo frontal hacia ellos y les ofrece claras muestras de su indisimulado racismo, crea un vínculo especial con Thao, un adolescente a punto de echar a perder su futuro. Hasta el impecable Ford Gran Torino del 72 que da título a la película, y que inicialmente simboliza a la perfección el mundo trasnochado y  moribundo de su propietario, terminará sufriendo su propia metamorfosis hasta llegar a representar el origen de una nueva vida.

La dirección, como de costumbre, sobria y sin adornos, queda alejada del cine creado a golpe de talonario y efectos especiales, demostrando que son innecesarios cuando hay algo bueno que contar y se sabe eleborar un producto sencillo y elegante.

La Academia de Hollywood, no siempre acertada, olvidó esta obra en los premios Oscar, siendo reconocida por su nominación en los Globos de Oro para luchar en una categoría menor, la de mejor canción original por "Gran Torino", que podemos escuchar en los títulos finales. Por cierto, la música de esta película corre a cargo de Kyle Eastwood, uno de los hijos del director.
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