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miércoles, 1 de diciembre de 2010

VERTIGO EN CHARLA DE NEVERA

Soy de los que disfrutan Vértigo desde los créditos de entrada, obra de Saul Bass, porque está plagada de secuencias magistrales y hasta la elección de los colores utilizados merecería un tratado independiente.

Tanto la música de Bernard Hermann como la ciudad de San Francisco acompañan al gran James Stewart y a Kim Novak (su papel iba destinado a una Vera Miles inoportunamente embarazada)  como dos personajes más de esta relación entre un hombre y un fantasma. Una notable Barbara Bel Geddes pone el contrapunto como racional espectadora, a su pesar.


Elevada a película de culto sólo años depués de su estreno, Vértigo se presta a lo que Hitchcock llamaba "charla de nevera", en referencia al momento en que, ya en casa tras volver del cine, tomamos algo de la nevera mientras especulamos sobre ésta o aquella escena que no nos convence  o no le encontramos explicación. Al director, que siempre sabía por qué y cómo hacía las cosas, le hacía gracia esa capacidad del publico para reinterpretar sus películas.

Para quien disfrute con los errores, esta obra maestra  no podía ser menos y tiene uno cuando Scottie y el marido de Madeleine se entrevistan en un club ante dos copas, de las cuales desaparecen en un instante los cubitos de hielo.

He perdido la cuenta de las veces que la he visto y aunque ya no me sorprendo por ello, consigue que cada ocasión me parezca la primera.

3 comentarios:

Billie dijo...

Nada que objetar, entre otras cosas porque la he visto sólo 2 veces y no dispongo de visión análitica suficiente. Aún así, he disfrutado viéndola. Maestro de maestros, Hitchcock siempre atento a los detalles, por eso me llama la atención la desaparición de los cubitos de hielo. En esa escena,el marido de Maddelaine le cuenta a Scotty como su mujer no es consciente de sus actos y actúa por casi por hipnotismo, algo difícil de digerir por Scotty que se convierte en hielo para luego derretirse pensando en que se ha enamorado de un espectro!. ´

La estética de la pelicula es grandiosa. Destacar los rojos y verdes, si bien ella utiliza tonos apagados, faltos de atención y tristes como el negro, blanco o gris durante sus fases de inconsciencia, su carta de presentación en la pelicula va vestida de verte y cuando se despierta en la habitación de Scotty utiliza una bata de rojo intenso. Colores fuertes y apasionados, para destacar, para atraer, para seducir, son momentos de intimidad entre ellos.

Me atrae también el papel de Mitch. Hitchcock consigue despertar mi interés en ella, siempre al lado de Scotty enamorada hasta los huesos pero con misterio. Aunque con prudencia, siempre está ahí. Le ayuda, le cuida, le mima, pero no consigue despertar su interés en ella, y menos tras el retrato que realiza de ella misma en la piel de Carlota Valdés que termina apartándolo de ella definitivamente. Me paso casi toda la primera parte de la pelicula esperando a que Mitch actúe, a que cometa algún acto desesperado, pero al final desaparece casi sin enterearnos. Otra gran estrategia Hitchcockiana.

Adoro varias escenas - los dos perdidos en el bosque, ella elegantísima con el abrigo blanco y el desesperado por cogerla entre sus brazos..
Otra escena imprescindible - el ascenso final al campanario, Scotty y Madeleine suben por la dichosa escalera de caracol replicando la anterior solo que esta vez juntos. Nunca he visto subir unas escaleras con tanto desgarro y seducción. Aqui Kim está sublime aunque sea porque la dirige un genio. El fino vestido de gasa negro cumple su función a la perfección.

Gran escena para un final de Vértigo.

Clementine dijo...

Pues en esta ocasión, Dickson, soy yo la que discrepa amistosamente contigo. "Vértigo" es una de las que menos me gustan de Hitchcock y eso que soy bastante incondicional de él. La he visto varias veces y nunca me ha convencido la historia, no me la acabo de creer. Eso sí, la banda sonora de Herrmann, maravillosa, pero es que vaya un compositor.

Dickson dijo...

Ahí reside el fallo, Clementine. La historia y su trama policiaca es lo de menos, es una excusa. Es más, hay quien dice que Hitchcock en "Vértigo" se está mofando del género. Lo que importa para comprenderla es otra cosa, es darse cuenta de que se trata de una absoluta historia de amor. De todas formas, ya te doy por perdida, como a tantos otros a los que no convence esta película que sólo se puede idolatrar o ignorar.

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