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domingo, 13 de febrero de 2011

LARGA VIDA A OLIVIA DE HAVILLAND

Olivia-de-Havilland
Olivia de Havilland
Anticipo a quien esté leyendo, mi consciente falta de imparcialidad ante Olivia de Havilland. No me considero un mitómano irracional al uso, pero me niego a ser objetivo con quien, a sus 94 años, sigue siendo una de las pocas grandes, con mayúsculas, del Hollywood dorado.

Esta japonesa accidental nacida en Tokio, donde su padre estaba trabajando durante un tiempo, fue descubierta en una representación teatral de aficionados por el productor y director Max Reinhardt. Pareja de Errol Flynn en varios títulos de aventuras de éxito, también se le recuerda en muchos papeles de mujer bondadosa, ingenua y sacrificada por la felidicidad ajena. No obstante, eso no ha impedido que, gracias a su empeño y buen hacer, fuera capaz de convencernos en otros registros, lo que sucede en alguna de sus mejores peliculas como Nido de víboras, A través del espejo ó Canción de cuna para un cadaver.

Sin ser fea, nunca alcanzó la fama por su cara bonita, pues no encajaba en el estereotipo de bellezón hollywoodiense, debiendo su prestigio al buen hacer frente a las cámaras. En el ámbito personal, hace décadas que Olivia de Havilland y su única hermana, la también actriz Joan Fontaine, no se dirigen la palabra. La disputa se hizo patente por vez primera en la gala de entrega de los premios Oscar de 1941 cuando, estando ambas nominadas, Joan se llevó el premio y rechazó en público la felicitación de Olivia. Sólo ellas conocen los motivos, pero dicen las malas lenguas que ambas son tan longevas porque esperan darse el gusto de recibir la noticia de la muerte de la otra.

                    

De su filmografía, me quedo con Camino de Santa Fé, La Heredera, El capitán Blood, Nido de viboras, La vida íntima de Julia Norris, Robin de los bosques, Mi prima Raquel, Canción de cuna para un cadaver, Si no amaneciera y Lo que el viento se llevó, aunque la guerra que sostuvo en los tribunales con la Warner Brothers, cuando se encontraba en la cima de su carrera, seguramente nos privó de alguna que otra interpretación magistral. Y es que la dulce Olivia, jugándose el tipo en una época en que los estudios llevaban la batuta en las vidas de sus estrellas y tenían poder suficiente para condenarlas al ostracismo, fue pionera en la lucha por los derechos de su gremio. Así, harta de las imposiciones del jefe del estudio, que le obligaba a interpretar papeles que no estaban a su altura o que le encasillaban como mujer ingenua, su negativa a rodar dos películas le acarreó una sanción de seis meses sin trabajar. Al concluir su contrato de siete años, la Warner quiso retenerla aduciendo que había que añadir los seis meses que permaneció sancionada, por lo que no podía marcharse a otro estudio. Finalmente, tras pasar tres años en el dique seco, ganó la batalla judicial y se impuso que, en lo sucesivo, ningún contrato pudiera prorrogarse por cualquier motivo más allá de siete años, con independencia de los periodos de suspensión. En una entrevista concedida recientemente a un periódico británico, la actriz se mostró especialmente orgullosa de aquello, sobre todo por haber beneficiado a sus compañeros ausentes durante el servicio militar.        

Además, es una de las pocas actrices que tiene en su haber dos premios Oscar, a los que suma otras tres nominaciones y dos Globos de Oro, pero hoy día vive alejada de los focos en su retiro parisino, donde ya sólo interpreta el papel de abuela adorable. ¡Larga vida a Olivia de Havilland!

8 comentarios:

Clementine dijo...

A mí siempre me ha gustado Olivia, que yo sí considero muy guapa e infinitamente superior como actriz a su hermana Fontaine. Mi papel favorito de Olivia, aunque como bien dices tenía diferentes registros como actriz, será siempre el de Melania, en "Lo que el viento se llevó". Creo que borda ese papel de mujer buena y decidida.
Por eso, me uno a tu "larga vida a Olivia de Havilland".

Dickson dijo...

Gracias por tu aportación, Clementine. Por cierto, tu nombre me recuerda que tengo pendiente el comentario de una peli de John Ford.

Billie dijo...

De Olivia me gusta su nombre, su cálida mirada, su boca perfilada y su silueta al uso. Cualquier mujer de la época seguramente no dudaría en identificarse con ella. No llego a admirarla pues no he disfrutado lo suficiente de su cine, pero estoy dispuesta a ello si un notable conocedor de las grandes, la idolatra con tanta pasión!. Reconozco que Melania cautiva, pero yo siempre estoy del lado de las pasionarias..y Escarlata eclipsa. Sigo reconociendo que está formidable en Canción de cuna recientemente descubierta. Por lo demás, agradezco la foto vintage de Olivia con las manos plegadas en ruegos y la cinta del pelo angelical.

Dickson dijo...

Hola Billie: En realida, la foto que tanto te gusta, le fue tomada a Olivia de Havilland a los dieciséis años, antes de iniciarse en el Cine. Además, no se trata de una fotografía personal, sino que está caracterizada como Alicia (en el país de las maravillas) para una adaptación de la obra de Lewis Carroll al teatro de aficionados al que entonces pertenecía.

Manderly dijo...

A mi también me tiene enganchada sin remedio!!! Cómo poder resistirse a Melania o a ese tierno y luego, a la fuerza, duro corazón de Catherine Sloper.
Aunque Joan Fontaine es otra gran actriz... prefiero a Olivia!!
Saludos!

Dickson dijo...

Sabia elección, Manderly. Yo también pienso que Olivia está varios peldaños por encima de su hermana, sin desmerecer a esta última aunque me pueda la pasión. ¡Hasta la próxima!

Jota Pueblo dijo...

A mi me gustaban mucho las dos hermanas, aunque reconozco que Olivia es mi favorita. Una actriz con mayúsculas, realmente capaz de interpretar cualquier papel. Un blog estupendo. Ya tienes otro seguidor fijo. Un saludo!!

Dickson dijo...

No es pasión de fan, pero Olivia está a otro nivel. Gracias, Jota y saludos.

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