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viernes, 18 de marzo de 2011

ERROL FLYNN

Errol-Flynn
Errol Flynn
Errol Flynn, l,enfant terrible del Hollywood clásico, pasó por la vida muy rápido, pero nadie puede negar  que lo hizo intensamente. Siendo muy joven, emuló a los aventureros que luego encarnaría en la gran patalla y se adentró en las selvas de Nueva Guinea en busca de oro, comerció con tabaco, fue boxeador, pescador de perlas y castrador de ganado mientras viajaba por todo el mundo, pese a ser miembro de una acomodada familia australiana.

A los veinticinco puso rumbo a Hollywood de la mano de la actriz francesa Lili Damita, quien pronto se convertiría en la primera Señora Flynn. Sin mencionar algunos escarceos poco reseñables en Australia e Inglaterra, Damita le abrió las puertas del Cine, al conseguir que Warner Brothers y su primer marido, el director Michael Curtiz, le convirtieran en protagonista de El capitán Blood, el inicio de su exitosa lista de trabajos con Olivia de Havilland

No obstante, fue en la vida real donde interpretó su papel más increible, gracias a su paso por la Guerra Civil española como corresponsal, las acusaciones de violación, sospechas de colaboracionismo con el régimen nazi, las orgías memorables, la bancarrota, drogas, alcohol, matrimonios tormentosos y un sinfín de peripecias que le llevaron a hacer de su propia existencia un guión inimaginable para cualquier director, que lo hubiera rechazado por inverosimil.

Pendenciero y portador de una famosa media sonrisa socarrona, también hizo gala de su especial sentido del humor, que llevó al extremo de sacar de la morgue el cadaver de su idolatrado y alcohólico compañero John Barrymore, para sentarlo en el salón de casa con un whisky en la mano, sólo porque el director Raoul Walsh le había dicho cuanto lo echaba de menos.

Errol-Flynn
Errol Flynn en "La carga de la brigada ligera"
 
Aunque no llegó a ser el mejor actor de su tiempo si fue el mejor pagado, amasando una inmensa fortuna que derrochaba a placer. Él mismo diseñó su mítica mansión en Mulholland drive, muy cerca del famoso cartel de Hollywood desde el que se suicidó Peg Entwistle, donde tenian lugar las fiestas más famosas de la época, incluidos los recitales de piano en que Flynn no tocaba exactamente con sus manos.

Al cabo de los años, ya pasado el interés inicial por el dinero y la fama, si es que alguna vez tuvo aprecio por lo segundo, Errol Flynn estaba hastiado de encarnar siempre al mismo aventurero, pero el estudio, con el que tenía malas relaciones, no estaba dispuesto a perder los ingresos que le propiciaba. Tan es así que, en una ocasion, su médico le dijo que tenia almorranas, recomendándole acudir al hospital de inmediato. Por el contrario, el actor dejó que su mal se agravara y esperó a la semana siguiente, para hacer coincidir su ingreso con el inicio de su siguiente rodaje. Sólo escribir (además de su famosa autobiografía es autor de varios libros de éxito) suponía para él un reto, pues la actuación casi se había reducido a estar atractivo frente a las cámaras.


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Errol Flynn y su primera esposa, Lili Damita
Su frustación y hastío por los papeles de heroe aventurero, agravaron los problemas de Errol Flynn con el alcohol y las drogas, que comenzaron a hacer mella en su físico. La vida nómada lejos de Hollywood con su segunda esposa, Patrice Waymore, hizo que al regresar de su exilio voluntario, descubriera como sus apoderados le habían estafado millones de dólares. Para colmo, cuando no pudo pagar la manutención del hijo que tuvo con Lili Damita, la francesa le llevó a juicio, arrebatándole la propiedad de su preciada casa de Mullholland, que ella vendió sólo por venganza.

Arruinado, Errol Flynn se convirtió en un actor acabado y desesperado por volvera trabajar, pero sólo de cuando en cuando lograba algunos papeles en películas bastante olvidables, hasta que un buen día Jack Warner le llamó para interpretar un papel a su medida y que probablemente sea el mejor de su carrera, el del alcolólico John Barrymore de Too much, too soon (1958), cinta biográfica sobre la hija del actor que una vez volvió de la muerte para tomar una copa en el salón de Flynn.

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Traslado del ataud de Errol Flynn para sus funerales. Detrás, con sombrero, su doble y amigo Buster Wiles
           
 Aunque sólo tenia cincuenta años cuando murió, su deteriorado aspecto fue parte del peaje por seguir toda su vida una máxima que pronunciaba con frecuencia: "No quiero vivir pensando que no he vivido". Sin embargo, sería más correcto decir que lo puso en práctica hasta después de muerto, porque se cuenta que marchó a la tumba con seis botellas de whisky en el interior de su féretro.


6 comentarios:

Patri dijo...

Gracias Dickson, si no hubiera visto recientemente un reportaje sobre Flynn en la tele, me hubieras descubierto todo de el, aunque lo de la tumba y las botellas de whisky es totalmente revelador. Qué raro que Olivia vuelva a tener presencia en una entrada tuya, aunque es cierto que aqui viene mucho al cuento. Es más, confieso que vi Camino de Santa Fe, por Olivia y sus trajes y no tanto por los galanes de Flynn. Por cierto, dicen que tuvieron un romance célebre y de final infeliz y que el tenía celos de Jimmy Stewart, que rodaba otra peli en el mismo estudio e iba a visitar a Olivia durante el rodaje de Camino de Santa Fe y eso no le gustaba. Una pregunta - ¿que peli rodaba Stewart en el estudio de al lado?
congratulations!

Dickson dijo...

Gracias, Billie. Conocía el asunto de los celos de Flynn hacia Stewart, que debía estar rodando "No time for comedy", unico de sus títulos de 1940 rodados para Warner.

Clementine dijo...

Desde luego, a la vida que llevó Errol Flynn se le puede aplicar eso de "la realidad supera a la ficción". Conocía estas cosas que comentas en tu entrada pero, realmente, me siguen sorprendiendo.
Aunque a mí nunca me ha atraído como actor ni fisicamente, no deja de ser increíble la fama cinematográfica que alcanzó este señor a pesar de todo, o a lo mejor precisamente por todo esto.

Dickson dijo...

Coincido contigo, Clementine, en que ser todo un personaje fuera y dentro de la pantalla seguramente impulsó su enorme fama, de la que tantas décadas después sólo podemos hacernos una idea aproximada.

ATREYU dijo...

Pues yo diría que a este actor se aplica el dicho: "Lo bailado nadie te lo quita". A su manera, creo que vivió intensamente y también nos dejó películas inolvidables.

Dickson dijo...

Gracias por pasarte por aquí, Atreyu. También pienso que si algo no puede serle reprochado es que vivió de manera muy intensa. Saludos.

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