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lunes, 28 de marzo de 2011

CISNE NEGRO

Dando cumplimiento a mi autoimpuesta penitencia para ver cine de estreno, el otro día me acerqué al pase de Cisne negro en uno de los multicines de mi ciudad. Realmente no están en la ciudad, sino a varios kilómetros del casco urbano, pero no queda otra que coger el coche para sentarse frente a la pantalla grande. En el centro sobrevive un pequeño reducto de las salas de toda la vida al estilo Cinema Paradiso e igual que aquella, acabarán sucumbiendo bajo la piqueta de los intereses económicos.


Cisne negro


Pero volvamos a la película, que no me quiero dispersar. La preparación del estreno de "El lago de los cisnes" revela las dificultades que padece la prima ballerina de una importante compañía. Y es que la chica, encarnada por Natalie Portman, tiene serios problemas para soportar la responsabilidad que pesa sobre sus hombros. Obsesionada por la perfección, su sexualidad viene marcada por una madre (Barbara Hershey) que le hace creer que sigue siendo una niña, queriendo manejarla a su antojo y proyectar en ella la prolongación de su frustrada carrera artística. Ciertamente, no comprendo como ésta y otras actrices, en su pugna contra la edad,  no sopesan la pérdida de expresividad que provoca en sus rostros el exceso de cirugía estética, pero debe de ser cierto que recauchutarse crea adicción.

Aunque he leído críticas sobre su falta de aprovechamiento estético de la danza, debo discrepar. En mi opinión, la película ofrece unas escenas bastante aceptables en lo visual con la interpretación de "El lago de los cisnes" como excusa, pese a que siempre sea posible sacar a todo un mayor rendimiento.

El otro tema central de Cisne negro reside en las luchas intestinas entre compañeros del mundo artístico por la insaciable búsqueda del éxito. Nada importa para llegar a la cima y todo vale en ese empeño. Quien está arriba queda completamente solo hasta que llegue el momento de caer en el olvido, arrollado por su recambio, nuevo objeto de las iras de su iguales, que no bacilarán en pisarse los unos a los otros para ascender. Wynona Rider, en su breve pero acertada aportación a la película, sirve como botón de muestra de lo que cuento.

El cisne negro

La oscarizada Natalie Portman me decepcionó un poco, sobre todo en su faceta de cisne blanco dulce y aniñado y no llego a creer alguna de sus expresiones, aunque debo decir en su favor que me resulta más convincente conforme va avanzando el metraje. Por su parte Vincent Cassel, envidiado marido de Mónica Bellucci, está más que correcto interpretando al director de la compañía.

Como aficionado al cine clásico, no pude evitar, sin caer en las siempre odiosas comparaciones, que algunos momentos me parecieran inspirados por dos cintas tan dispares como Eva al desnudo y Psicosis. Por otro lado, la música toma como base la obra de Tchaikovsky sobre cuya representación gira la historia, por lo que parte con evidente ventaja.
  
En fin, que  aún teniendo la sensación de que la historia podría haber sido mejor aprovechada, no me dejó mal sabor de boca y consiguió que en la sesión de las diez no echara la cabezada de rigor una vez vencido por el sueño acumulado, como tantas otras veces confieso me sucede.

viernes, 25 de marzo de 2011

RESULTADOS DE LA ENCUESTA: ¿QUIÉN ES TU CHICA HITCHCOCK FAVORITA?

Grace-Kelly

Una vez finalizada la encuesta, ya tenemos resultados sobre quien es vuestra favorita entre las mujeres fetiche de Alfred Hitchcock. Podría haber incluido alguna otra, pero considero que las seleccionadas son las actrices más representativas en la filmografía del director y estas cuatro rubias rodaron con él en varias ocasiones.

Los lectores de Los ojos del kinetoscopio han alzado al primer puesto, con un 48% de los votos, a la inolvidable Grace Kelly, representación de la belleza y la elegancia más glamurosa de su tiempo. Nada hubiera importado si hubiese sido una pésima intérprete, porque sus dotes para cautivar al espectador en títulos como Crimen perfecto o La ventana indiscreta serían motivo suficiente para justificar toda su carrera.

Ingrid-Bergman
Ingrid Bergman

En segundo lugar, con el 29% de los votos, ha quedado clasificada mi favorita entre las cuatro candidatas, aunque sois vosotros quienes mandáis. La dama no es otra que la maravillosa Ingrid Bergman, encargada de dar vida, entre otras, a las protagonistas de Recuerda y Encadenados.


Tippi-Hedren
Tippi Hedren
Joan-FontaineA cierta distancia, le sigue Tippi Hedren, cuyos principales títulos de éxito practicamente se reducen a dos cintas del genio del suspense: Los pájaros y Marnie la ladrona. Ya en el furgón de cola, con sólo un 6% de apoyos, se sitúa una discreta Joan Fontaine, a la que todos recordaremos siempre por Rebeca, donde representa a una mujer atormentada en su disputa con la alargada sombra del cadáver de su predecesora, la primera señora de Winter.

Gracias a todos los que habéis colaborado con vuestra aportación y os invito, a vosotros y a quienes no lo hicieron, a participar en la próxima encuesta de Los ojos del kinetoscopio.          

miércoles, 23 de marzo de 2011

HASTA LA PRÓXIMA, ELIZABETH TAYLOR

Elizabeth-Taylor
Elizabeth Taylor
Llevo unos últimos días muy complicados, casi sin tiempo para escribir en Los ojos del kinetoscopio. Sin embargo, la muerte de Elizabeth Taylor me hace tirar del freno de mano por unos minutos, en plan paren el mundo que me bajo.

En este momento dejo a otros las consideraciones sobre su trayectoria artística y personal, para homenajear a una de las miradas más cautivadoras que se han podido contemplar frente a las cámaras a lo largo de la Historia del Cine. Y es que la muerte de Liz Taylor no va a hacer que los ojos de color violeta se cierren para siempre, porque la magia del Cine para que el adiós a los clásicos sea un poco menos doloroso, reside en hacerlos revivir un poco cada vez que los vemos en pantalla. Esta noche, sin ir más lejos, Elizabeth Taylor volverá a mi casa para ser de nuevo La gata sobre el tejado de zinc, la Ángela Vickers de Un lugar en el sol, Ruth en La senda de los elefantes, la Susanna Drake de El arbol de la vida o la mismísima Cleopatra. ¡Hasta la próxima (vez que vea una de tus películas), Elizabeth Taylor!
   

viernes, 18 de marzo de 2011

ERROL FLYNN

Errol-Flynn
Errol Flynn
Errol Flynn, l,enfant terrible del Hollywood clásico, pasó por la vida muy rápido, pero nadie puede negar  que lo hizo intensamente. Siendo muy joven, emuló a los aventureros que luego encarnaría en la gran patalla y se adentró en las selvas de Nueva Guinea en busca de oro, comerció con tabaco, fue boxeador, pescador de perlas y castrador de ganado mientras viajaba por todo el mundo, pese a ser miembro de una acomodada familia australiana.

A los veinticinco puso rumbo a Hollywood de la mano de la actriz francesa Lili Damita, quien pronto se convertiría en la primera Señora Flynn. Sin mencionar algunos escarceos poco reseñables en Australia e Inglaterra, Damita le abrió las puertas del Cine, al conseguir que Warner Brothers y su primer marido, el director Michael Curtiz, le convirtieran en protagonista de El capitán Blood, el inicio de su exitosa lista de trabajos con Olivia de Havilland

No obstante, fue en la vida real donde interpretó su papel más increible, gracias a su paso por la Guerra Civil española como corresponsal, las acusaciones de violación, sospechas de colaboracionismo con el régimen nazi, las orgías memorables, la bancarrota, drogas, alcohol, matrimonios tormentosos y un sinfín de peripecias que le llevaron a hacer de su propia existencia un guión inimaginable para cualquier director, que lo hubiera rechazado por inverosimil.

Pendenciero y portador de una famosa media sonrisa socarrona, también hizo gala de su especial sentido del humor, que llevó al extremo de sacar de la morgue el cadaver de su idolatrado y alcohólico compañero John Barrymore, para sentarlo en el salón de casa con un whisky en la mano, sólo porque el director Raoul Walsh le había dicho cuanto lo echaba de menos.

Errol-Flynn
Errol Flynn en "La carga de la brigada ligera"
 
Aunque no llegó a ser el mejor actor de su tiempo si fue el mejor pagado, amasando una inmensa fortuna que derrochaba a placer. Él mismo diseñó su mítica mansión en Mulholland drive, muy cerca del famoso cartel de Hollywood desde el que se suicidó Peg Entwistle, donde tenian lugar las fiestas más famosas de la época, incluidos los recitales de piano en que Flynn no tocaba exactamente con sus manos.

Al cabo de los años, ya pasado el interés inicial por el dinero y la fama, si es que alguna vez tuvo aprecio por lo segundo, Errol Flynn estaba hastiado de encarnar siempre al mismo aventurero, pero el estudio, con el que tenía malas relaciones, no estaba dispuesto a perder los ingresos que le propiciaba. Tan es así que, en una ocasion, su médico le dijo que tenia almorranas, recomendándole acudir al hospital de inmediato. Por el contrario, el actor dejó que su mal se agravara y esperó a la semana siguiente, para hacer coincidir su ingreso con el inicio de su siguiente rodaje. Sólo escribir (además de su famosa autobiografía es autor de varios libros de éxito) suponía para él un reto, pues la actuación casi se había reducido a estar atractivo frente a las cámaras.


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Errol Flynn y su primera esposa, Lili Damita
Su frustación y hastío por los papeles de heroe aventurero, agravaron los problemas de Errol Flynn con el alcohol y las drogas, que comenzaron a hacer mella en su físico. La vida nómada lejos de Hollywood con su segunda esposa, Patrice Waymore, hizo que al regresar de su exilio voluntario, descubriera como sus apoderados le habían estafado millones de dólares. Para colmo, cuando no pudo pagar la manutención del hijo que tuvo con Lili Damita, la francesa le llevó a juicio, arrebatándole la propiedad de su preciada casa de Mullholland, que ella vendió sólo por venganza.

Arruinado, Errol Flynn se convirtió en un actor acabado y desesperado por volvera trabajar, pero sólo de cuando en cuando lograba algunos papeles en películas bastante olvidables, hasta que un buen día Jack Warner le llamó para interpretar un papel a su medida y que probablemente sea el mejor de su carrera, el del alcolólico John Barrymore de Too much, too soon (1958), cinta biográfica sobre la hija del actor que una vez volvió de la muerte para tomar una copa en el salón de Flynn.

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Traslado del ataud de Errol Flynn para sus funerales. Detrás, con sombrero, su doble y amigo Buster Wiles
           
 Aunque sólo tenia cincuenta años cuando murió, su deteriorado aspecto fue parte del peaje por seguir toda su vida una máxima que pronunciaba con frecuencia: "No quiero vivir pensando que no he vivido". Sin embargo, sería más correcto decir que lo puso en práctica hasta después de muerto, porque se cuenta que marchó a la tumba con seis botellas de whisky en el interior de su féretro.


viernes, 11 de marzo de 2011

FRASES DE CINE: BILLY WILDER

Billy Wilder y Marilyn Monroe"Sobre la impuntualidad de Marilyn debo decir que tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla?... Además, mientras todo el equipo espera a Marilyn Monroe, no perdemos totalmente el tiempo... Yo, sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables."

Billy Wilder.

martes, 8 de marzo de 2011

OTRO FINAL DE VÉRTIGO

Todos nos molestamos cuando alguien destripa el final de las películas que aún no hemos visto, pero la cosa cambia si hablamos de Vértigo. La culpa ya no será del destripador, sino del espectador que no ha movido un dedo por disfrutarla en algún momento de los últimos cincuenta y tantos años. El que avisa no es traidor...
        

Por esa razón y para deleite propio y de todos aquellos seguidores de la cinta que desconocían su existencia,  he rescatado este video con el final original, que no puede llamarse alternativo, pues no suprime la famosa escena del campanario, sino que le da continuidad en el apartamento de Midge.

Alfred Hitchcock rodó este epílogo sin tener interés alguno en que pasara a formar parte del metraje definitivo y, al parecer, le fue impuesto para su distribucion en ciertos países extranjeros, donde la censura no aceptaría que el marido de Madeleine saliera impune de su crimen. Recordemos que en la versión conocida éste queda libre para regocijo del director, quien disfrutaba mucho de esos detalles irónicos. No obstante, apenas se distribuyeron unas pocas copias con este final y rápidamente se impuso la insuperable versión que todos conocemos.

Vértigo
Fotograma de Vértigo

Es una sola secuencia sin cortes, ni música o diálogos, donde el perrito faldero de Scottie está en su casa, escuchando por la radio la inmimente detención en Europa del marido de Madeleine. Buena muestra de la ironía a la que antes me refería es la siguiente noticia del boletín informativo, que narra cómo tres universitarios han sido descubiertos subiendo una vaca por las escaleras de un edificio. No olvidemos que la escena inmediatamente anterior es la dramática subida de la pareja protagonista por la escalera del campanario.

Cuando llega Scottie, Midge apaga el transistor y sirve dos copas mientras él, ya curado de su enfermedad, descubre la ciudad de San Francisco a través del ventanal. Ella, que había desaparecido derrotada y en silencio por los pasillos del sanatorio, reaparece preparada para la batalla por el hombre que tiene frente a sí, ya inerme, vacío y derrotado.

De haberse impuesto este final, nada hubiera cambiado de mi percepción sobre Vértigo, expuesta en una de las primeras entradas de este blog bajo el título VERTIGO EN CHARLA DE NEVERA porque, como dijo François Truffaut, si el cine fuera una religión, Alfred Hitchcock sería su sumo sacerdote.

Como regalo para los más fieles seguidores de la película, os dejo este enlace a una interesante página que contiene imágenes de los exteriores de Vértigo y que espero disfrutéis.   

viernes, 4 de marzo de 2011

EL FESTÍN DE BABETTE



Por segunda vez, vuelvo a distanciarme peligrosamente del cine clásico. En esta ocasión tiene la culpa El festín de Babette, versión cinematográfica del relato homónimo de Isak Dinesen (Karen Blixen). Todos la recordamos si no como escritora, al menos como el personaje encarnado por Meryl Streep en la adapatación al cine de su autobiografíaMemorias de África. 

El anciano director danés Gabriel Axel rodó con acierto El festín de Babette, alzándose con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, categoría donde afortunadamente tienen cabida cintas resistentes al estereotipo imperante. Como guinda del pastel obtuvo, además, el premio especial del jurado en Cannes y el Bafta británico al mejor largometraje extranjero. Así que, si eres de los que temen al cine europeo, estás ante una buena ocasion para perderle el miedo y dar oportunidad a una película liberada de la esclavitud de los efectos especiales. Ya sé que puede parecer algo lenta, aunque tal vez necesite ese ritmo para recrearse en la sencillez, algo a lo que contribuye enomemente su cuidada fotografía.


Cuenta la historia de Martina y Filippa, dos hermanas danesas ya mayores -casi tan adorables como las tías de Arsénico por compasión- que habitan una aldea en la célebre costa de Jutlandia, el escenario de la mayor batalla naval de la Primera Guerra Mundial, aunque ese es otro tema. El amor tienta a ambas en sus años mozos, más la voluntad de su padre, un estricto pastor luterano, ya las había predestinado a convertirse en dos almas pías y, sobre todo, solteras.

Atendiendo los ruegos de uno de sus fallidos amores de juventud, recogen a una francesa llamada Babette y la toman a su servicio. Por cierto que la escena de su solitaria llegada a la aldea entre el viento, el barro y la lluvia, como un auténtico fantasma, es de una belleza visual digna de mención.

Tras varios años juntas, Babette organiza una cena para conmemorar el centenario del nacimiento del pastor, a base de manjares directamente importados desde su Francia natal, olvidando por una vez la triste dieta del pescado seco y las sopas de pan. Ante la espectacularidad del banquete, Martina y Filippa, siempre tan austeras, ven en ello algo pecaminoso aunque todos los comensales terminarán por entregarse, como por arte de magia, a los placeres de las codornices en sarcófago, los blinis, la sopa de tortuga ó el champagne durante una cena que les rebozará de positividad, demostrándose que la religión no requiere necesariamente la infelicidad en la Tierra para alcanzar la Gloria del más allá.



Es curioso, pero en la entrada anterior a ésta tambien hablaba de comida, uno de mis pecados confesables. Películas como Chocolat, Un toque de canela, Delicatessen, Como agua para chocolate o la propia El festín de Babette, podría decirse que pertenecen a una jugosa categoría de películas muy particulares que yo denominaría del género gastronómico. ¿Alguien me recuerda alguna más?
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